En 1981 científicos y construstores de barcos soviéticos creían que el major medio de transporte para viajar a las aldeas que se comunicaban solamente a través de riachuelos innavegables para los barcos clásicos, así como para llegar a los parajes más remotos donde nacían los rios, fueron las embarcaciones que para su desplazamiento utilizaban el llamado colchón de aire.
Semejante vehículo durante la temporada de 1981 prestó sus servicios a más de 70 mil pasajeros, realizando sus travesías en el afluente del Volga, el río Surá. La velocidad con que se desplazaba el ingenio no pasaba de los 36 kilometros por hora. Más cabe recordar que el barco en cuestión ha estado destinado a circular por los rios de poca profundidad y de un curso muy serpenteado, donde no valía la pena desarollar velocidades demasiado grandes. Además, el vehículo de colchón aéreo consume mucho menos combustible que los barcos de tipo común y corriente.
El “Zarnitsa” fue la obra del Instituto de Ingenieros del Transporte Fluvial en la ciudad de Gorki. La embarcación-dijo Vasili Andriutin, Profesor Titular de dicho centro docente-era de tipo que nunca perdía contactos con el agua, puesto que sus patines (dispositivos que semelan cuchillos sumergidos en el agua) mantuvieron el colchón aereo y aminoraron el consumo del aire. Entre otras ventajas del barco figuraba su calado mínimo que llegó a escasos 40 cm, circunstancia que le permitía navegar en los rios de muy poca profundidad. En estos momentos, dijo el catedrático, los diseñadores del Instituto se dedicaban a proyectar un barco de mayor velocidad y más asientos para pasajeros.
La propia idea del barco de colchón de aire, continuaba el Profesor, no fue nueva. Ya en los años 30 Vladimir Levkov, catedrático del Instituto Politécnico de Novocherkassk, construyó el primer modelo de semejante aparato, utilizando la idea de Tsiolkovski sobre el colchón aéreo. La experiencia de Levkov sirvió a los constructores de barcos leningradenses en los años 50. Posteriormente, sus colegas de Gorki construyeron, siguiendo los mismos principios, una lancha de cinco plazas que desarollaba la velocidad de 110 km por hora pero pese a tener una gran maniobrabilidad (podía por ejemplo sobrevolar grandes balsas que flotaban por el rio), su estabilidad era insuficiente.
El “Zarnista”, a que me refiero, era estable a todos los regímenes.
Aquel tiempo, es decir, en 1980 circulaba otra embarcación del mismo tipo, “Orión” , capaz de transportar 80 pasajeros con la velocidad de 50 km/h. A base de este barco, los diseñadores crearon un buque marítimo y una embarcación destinada a transportar un vehículo contraincendios por los riachuelos innavegables al lugar del siniesto forestal.