La bicicleta eléctrica, aquellos híbridos entre una bicicleta común y una moto, traen muchos beneficios para sus ocupantes.
Algunos de ellos son:
- Eficiencia en el desplazamiento y rapidez: Una de las conclusiones recogidas en los diversos estudios y encuestas realizadas en aquellas ciudades donde el uso de la bicicleta está más extendido (Amsterdam, Copenhage y Viena por ejemplo), es que la ciudadanía da prioridad al ahorro de tiempo frente a otros factores a la hora de seleccionar la bicicleta en su desplazamiento diario. Teniendo en cuenta las interrupciones o disminuciones del ritmo del pedaleo derivadas de los cruces y otras circunstancias del tráfico, las velocidades propias de las bicicletas en medio urbano pueden rondar los 15-20 km/h. Con las bicicletas eléctricas, la velocidad media aumenta, sin esfuerzo adicional, en más de 5 km/h.
- Eficiencia energética y coste: En relación a los desplazamientos a pie y atendiendo al ratio kilocalorías consumidas / kilómetros recorridos, el recorrer una distancia determinada pedaleando sobre una bicicleta híbrida BH es tres o cuatro veces más eficiente que hacerlo andando. En relación al automóvil, el consumo eléctrico de una bicicleta electrica es tal que puede recorrer más de 5.000 km por cada 40 km. recorridos por un coche. Asimismo, desde el punto de vista del usuario, la adquisición y mantenimiento de una bicicleta hibrida de uso diario supone un coste entre 30 y 40 veces inferior al de los vehículos motorizados. Además, no precisa combustible ni seguro para su funcionamiento.
- Contaminación y ruido: En correspondencia con el bajo consumo energético, las emisiones contaminantes (atmosféricas y sonoras) de las bicicletas electricas son despreciables en relación a las que presentan los vehículos motorizados en el ciclo global. El uso de las bicicletas de pedaleo asistido, al igual que el ir a pie, emite “cero contaminantes,” por lo que fomentar su práctica para sustituir el uso de vehículos que sí contaminan tiene un inmediato efecto beneficioso sobre la salud pública. Se sabe que por cada litro de combustible que quema el motor de un coche, se libera una media de 2,5 kg de CO2. Si solo el 2% de la población española hiciera en bicicleta un viaje de 3 kilómetros que normalmente hace en coche, se dejarían de emitir alrededor de 265 toneladas de CO2.
En pocas palabras: gana la gente, gana la ciudad, gana el planeta.