La desafiante vida de Oscar Wilde contradice una de las Reglas de Urbanidad de la sociedad victoriana: Vive como quieras mientras no lo exhibas.
Cuando tropezó y cayó, Wilde expuso el “pecado que no osa decir su nombre” (homosexualidad). Nadie se lo perdonó. La ventilación pública de la seducción del joven Lord Alfred Douglas obligó a la “buena sociedad” a cerrar filas, dejando fuera al advenedizo. El autor de El retrato de Dorian Gray quedó expuesto como chivo expiatorio.
Julio Ordano toma al poeta irlandés hedónico, epicúreo y lo sumerge en el escarnio del célebre y “ejemplar” juicio que lo condenó por sodomía a dos años de trabajos forzados. La circular dramaturgia de Ordano abre y cierra la historia con ese episodio de inquisición judicial jugado en tono farsesco.
El texto mueve arquetipos de fuerzas sociales en pugna, alusiones a los manejos políticos, la mendacidad legal de una justicia que se defiende a sí misma. La tesis de Ordano señala la cualidad gatopardista del poder.
Cada sociedad sobrevive mientras sea capaz de este desvío de la atención sobre sus pecados privados y conserve la ilusión de sus virtudes públicas. Entre los personajes a los que alude apenas el texto se echa en falta a Bosie Douglas, su pareja desembozada. Acaso persistir en el trazo extremo de un Wilde enfant terrible corra el riesgo de lo estereotipado, contra el reflejo del cuadro amplio. Pese a la objeción, el espectáculo de Ordano, autor y puestista, atrapa con su ronda bien articulada de seres sórdidos, malintencionados o amorales.
El elenco es integralmente impecable y dúctil para transitar con acierto los varios personajes en que se desdobla y destaca la sostenida composición de Enrique Papatino en el protagónico. La ambientación y vestuario de Alberto Bellatti instalan atemporalidad para trascender el tiempo y sus circunstancias. Queda pendiente del observador acceder luego a una obra que supera esta percepción de superficial esteticismo decadente, la fina ironía de aquel Wilde tan vulnerable como voluble: La Balada de la Cárcel de Reading.
O W (Oscar Wilde)
Dramaturgia y dirección: Julio Ordano
Con Enrique Dacal, Edgardo Moreira y Enrique Papatino
Los sábados y domingos a las 19 en Actor’s Studio Teatro, Díaz Vélez 3842.
Entrada: $ 40