Hay diez espectáculos protagonizados por mujeres, que reflejan su universo
En el teatro, la guerra de los sexos decretó empate hace mucho tiempo. Algunos historiadores sostienen que fueron los encantos de Nell Gwynn, amante de las tablas y del rey Carlos II de Inglaterra, los que lograron durante la Restauración la anulación de la ley, que impedía que las mujeres fueran actrices. Ni revancha ni venganza, hoy, en los escenarios argentinos existe un amplio abanico de espectáculos conformados íntegramente por elencos femeninos.
La cortesana que permitió un cambio radical en el teatro porteño fue Brujas, la comedia protagonizada por Susana Campos, Moria Casán, Thelma Biral, Graciela Dufau y Nora Cárpena. Durante una década, la obra se encargó de abrirle el camino a otras producciones con elencos de actrices y a estimular el crecimiento de la platea femenina. Le siguieron otras como Nosotras que nos queremos tanto, Confesiones de mujeres de 30, Monólogos de la vagina, Porteñas, Chicas católicas y Hombres, entre muchas otras.
Las mujeres eligieron hablar sobre ellas mismas en el escenario comercial (Secreto entre mujeres y No seré feliz, pero tengo marido) y en el independiente (Mujeres en el baño), y a través de distintos géneros como el café concert (Las minas del tango reo), el musical (El show de las divorciadas y Mujeres bonitas), la comedia (Divas) y el drama (Flores de acero y Solas).
Uno de los productores más prolíficos del país, Javier Faroni, encuentra una razón obvia para esta tendencia, que tiene una cierta lógica de marketing: "La compra en la boletería la decide la mujer". Faroni sabe que un elenco femenino no es garantía de éxito en la boletería, aunque, sin embargo, apuesta por las mujeres en Mar del Plata (Divas, con María Valenzuela, Thelma Biral y Mónica Villa, y Mujeres bonitas, con Patricia Palmer, Natalia Lobo, Emme, Cecilia Milone y Laura Oliva), y en Villa Carlos Paz (El show de las divorciadas, con Julia Zenko, María Eugenia Ritó, María Rojí, Carla Conte y Mirta Wons), y prepara Dejate de joder, Penélope para un trío femenino. "A las mujeres les gusta salir con amigas al teatro, pero no me imagino a un grupo de hombres yendo al teatro. Quizá sea una cosa machista de nuestro pueblo", resumió.
Es que la escena comercial es la que en forma más frecuente lleva a escena textos femeninos. En Secreto entre mujeres, los personajes, que encarnan Silvia Pérez, Norma Pons y Sofía Gala Castiglione, enfrentan en un encuentro la verdad de haber compartido el mismo hombre. Entretanto, en Solas, una madre y una hija (Leonor Manso y Julieta Díaz) comparten algo en común: el maltrato de los hombres. Temas fuertes, tratados con madurez y encarnados por figuras de peso. Por su parte, Linda Peretz hace ocho años que protagoniza el unipersonal No seré feliz, pero tengo marido, de Viviana Gómez Thorpe. "El universo femenino es atractivo por donde se lo mire, las mujeres son las espectadoras más fieles y trabajar con actrices es un placer, contra lo que muchos podrían pensar", afirma el director Manuel González Gil, quien dirige actualmente El show de las divorciadas, Mujeres bonitas y No seré feliz..., pero que además, tiene una amplia experiencia en dirigir elencos femeninos.
Lucrecia Merico y Valeria Shapira realizan Las minas del tango reo, un show que derrumba aquel tópico falso que indica que el tango es un género masculino y al que le imprimieron una cuota de humor en el que se ríen del machismo, del feminismo y se regodean de las penas de amor. Dos naifas arrabaleras charlan en un "feca" ante un público compuesto no sólo por mujeres. "No es que existan espectáculos para hombres o para mujeres. Lo que sí creemos es que hay una lógica femenina que varones y mujeres entienden de manera diferente", dijeron las artistas.
Mariela Asensio, directora de Mujeres en el baño, admite que su espectáculo tiene una gran complicidad con la platea femenina, pero que no se ataca a los hombres desde el texto.
La obra protagonizada por seis actrices (Carolina Tejeda, Josefina Lamarre, Cecilia Rainero, Leticia Torres, Raquel Ameri y María Eugenia Iturbe) permite espiar en aquel universo fantástico que existe en la imaginación masculina sobre las actividades que efectúan las damas en aquel sitio tan privado. "El hombre dice «ahora entiendo algunas cosas» y se ríe con las mujeres, y le causan gracia momentos que a ellas no", contó Asensio autora de esta primera parte de la trilogía Mujeres en 3D, que abordará en las dos puestas próximas temas más complejos como el trabajo y la familia y la explotación sexual.
En otro escenario porteño, un toilette público "alucina" a los hombres, admitió Mabel Decoud, la directora del grupo Las Sin Control, que presenta un espectáculo homónimo. Esta creación colectiva está conformada por un elenco de cuatro mujeres de entre 43 y 60 años, actrices a quien conoció, Red mediante, en una página de solos y solas. Decoud y su troupe filmaron un show y llevaron aquella cinta al Paseo La Plaza, en plena avenida Corrientes, para mostrar lo que saben hacer. "No somos machistas ni feministas. Hay que darse el permiso de tomarse el pelo a una misma. Acá ninguna hace de bonita", dijo Decoud.
En contra del cliché
Un prejuicio machista sostiene que las mujeres no se llevan bien trabajando entre ellas. María Fiorentino, quien reestrenó Fetiche, la obra de José María Muscari, en La Comedia (junto con Hilda Bernard, Edda Bustamante, Carla Crespo, Julieta Vallina y Mariana A.), destierra esta idea. Las actrices que presentaron en 2007 aquel espectáculo en el circuito oficial (en el Sarmiento), ahora se animaron a trabajar en cooperativa, "con el riesgo de endeudarnos", admitió Fiorentino, quien, al bajarse del taxi, recibió un caluroso saludo de Hilda Bernard, mientras contaba que suele ir a cenar con Bustamante e intercambiar libros con Vallina.
Faroni también rechaza aquel cliché en el que las mujeres no son buenas compañeras de trabajo. "He tenido más problemas con elencos masculinos que con femeninos", concluye. Entretanto, se espera para marzo el reestreno de Busco al hombre de mi vida (marido ya tuve), el texto de Daniela Di Segni, que hicieron Mónica Buscaglia, Judith Gabbani y Viviana Sáez. Y siguen.